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obelisco de buenos aires

El verdadero Buenos Aires, el más humano, el que reaviva la naturaleza de sus gentes, se le muestra al turismo de muchas maneras. Se refleja en el bullicio de sus avenidas, cada día, un día tras otro; pero también en los ambientes familiares de fin de semana de parques y jardines recoletos del centro y del extenso extrarradio.

Sin embargo, hay que localizar ciertos lugares únicos en unas vacaciones para ir más allá de lo humano y sentir algo más, cómo palpita el alma bonaerense.

¿A dónde ir en buenos aires?

Vamos por partes, veamos cada uno de los lugares de interés en los que se puede rastrear el verdadero alma de los habitantes de Buenos Aires. Empecemos por el San Telmo del mercadillo de fin de semana.

San Telmo y sus antiguallas

Al verdadero Buenos Aires, al bonaerense real y a su manera de ser se le encuentra, por ejemplo, entre los puestos de la Feria de Antigüedades del barrio de San Telmo, en su mercadillo dominical al que se abren las calles estrechas para negocio de cambalaches. Allí, se oirá entre regateos, la porfía de precios arriba y precios abajo en auténtico lunfardo, una lengua mezcla de lenguas, una mixtura como lo es toda la cultura argentina.

Pasión de fútbol, mate y remate

pasion futbol

Pero si se quiere ver vibrar a los bonaerenses sin pisar un estadio de fútbol o correr tras la gauchada en Mendoza o Córdoba y en el Gran Sur, sólo hay que esperar a que cierren los puestos de San Telmo para que la tarde se abra y surja un nuevo público, el de los cafetines que llenan el barrio.

Entre café y café, entre mate y mate, el aficionado devoto desata sus pasiones ante las retransmisiones futboleras de los partidos de la jornada. Sólo hay que esperar un gol muy deseado para ver la explosión de júbilo argentino. A tres bandas: Intenso, cálido y colectivo.

Café Tortoni

Buenos Aires, a su esencia, también se la puede encontrar en los cafés clásicos, los de las tertulias de toda la vida, como el Café Tortoni, situado en la Avenida de Mayo, para ser más exactos el 825 de esa calle. Hoy sigue siendo un lugar para encontrarse pero también para disfrutar de veladas musicales y literarias. Muy recomendado para conocer la cara más culta y artística de la ciudad.

Y es que quienes somos de la generación de la EGB soñamos alguna vez en embarcarnos a bordo del barco...